Palabras tocantes
6.4.12
Determinismo
23.9.11
Ellas
Cuando, como quien no quiere la cosa, la recordaba, el viento traía a sus oídos decenas de palabras por ella escritas. Comparaba -vil estrategia del pensamiento- con la situación actual, con su silencio de cementerio y se le venían a la cabeza las palabras del Flaco, cuando preguntaba a dónde ves ahora algo en mi, que no detestes. Sólo ese verbo era lo que las unía por esos tiempos, o al menos lo que ella creía, desde una comodidad intelectual que le sentaba muy bien. No podía no relacionar la cadena de casualidades de la que hablaba Kundera, con aquello que las había puesto frente a frente en el tiempo y espacio compartido, y luego en las causalidades que las habían hecho ver sólo como un par de ilustres desconocidas.

2
La primera vez que compartieron tiempo y espacio, un momento, no pudieron escapar de lo dual que se les presentaba entre lo impuesto, lo que no se podía, y el deseo a flor de piel. Sonaban en sus mentes, en un torbellino sin comienzo las afrentas de sus variopintos entornos. Carla se sabe desprolija, idealista, desperfecta, libre; Luana se presume correcta, puritana, fuerte, con futuro asegurado.
Continuará
20.8.11
Pecado
Más doloroso
En el pecado
Que saberlo
Compartido
La certeza
De la re-
Ciprocidad
El plexo
Hinchado
Hincado…
Puntas de pie
En la espesura
Imaginarte
Un par de veces
Incompleta
Sólo cubierta
Con el alma
Desnuda de
Palabras
Que ya no dicen
Que ya nos dicen
Que tu huída
Hacia la nada
Conduce hasta
Mi todo
Que tu caricia
Va al encuentro
Y la tinta
Que nos pinta
Nos desluce
Nos seduce
Pero ya no
No hay lugar
En el infinito
Para los dos
Y este encuentro
Es la evidencia
De ciegos videntes
16.8.11
Abolición
El día que se abolió el deseo
por mandato imperial
sus "te quiero" escucharon
fríos "gracias" de otros labios
y epifánicamente
se extinguieron
las músicas dejaron
de tener melodía
la poesía fue obligada
a decir verdades
y cada vez se pareció
un poco más
a la aritmética
a la gramática
fue más sintética
menos sangrática.
Los besos perdieron
toda su humedad,
y los coitos fugaron
por la ventana
buscaron mejores mundos
en los que los placeres
de la carne
dieran algo más
que de comer.
10.8.11
Cast
8.8.11
Eros y Thanatos
Todo o nada se reduce
Entonces a la cruel batalla
Pulsional, amurallada
Entre Eros y Thanatos
Que al fin y al cabo
Están juntos, digamos
Tristemente amontonados.
Por sabernos mortales
Inexorablemente finitos
Deseamos la trascendencia
Rogamos la sobrevida.
***
En el Thanatos habitan
La miseria y la ignorancia
De la llana desesperanza;
En el Eros, la angustia
El ardor y la esperansia,
Ese cóctel de ansia y espera
Que sorbemos los dolidos.
Porque el mundo doliente
Nos lucha por la utopía
Como modo de inquietud
Virtuosamente errante.
***
Pero ya es tarde
La noche larga
Trae tus suspiros
Y exhalaciones esquivas
Tus cantos en silencio
La media aferración
De cuerpos de otros
La vituperación vociferante
Y nada o todo se reduce
A la cruel batalla entonces
De ojos miopes escapantes.
Carol

Ya había sido la soledad
La tuya y la mía
La necesidad del verbo
Y esa noche
El café con cognac
Las penas ahogadas
En litros de alcohol
Las malas compañías
La calle y pitar
El indómito vuelo
Y otra vez solos
Con las calles a mano
Tu inquietante evolución
Mi despertar clasista
Y de nuevo la calle
Tu Marley mi Floyd
El abrazo dormido
En la gatera fría
El roce labial
La ansiedad del tacto
En morada ajena
y el frío lugar
El jugueteo
Y la completud
Del hasta luego
En el alba

